lunes, 19 de agosto de 2013

domingo, 4 de agosto de 2013

Aerosol

[4/8/2003]

Recorrió la habitación con el aerosol, rociando los rincones, los zócalos, encima de la cama, abajo de la cama, las dos mesitas de luz, las puertas del placard, el interior del placard, las molduras del cielo raso. Cuando terminó, trajo un tupper grande y unas pinzas de depilar, y empezó la búsqueda. Paralizados y corporizados por el líquido del aerosol, los pequeños fantasmas eran fáciles de atrapar. Abría por ejemplo un cajón del placard, metía las pinzas y sacaba uno o dos fantasmitas temblorosos y chorreantes, que iban a parar al tupper. Así y todo, le llevó no menos de una hora llenar el tupper de fantasmas. Ahí dio la cosecha por terminada.

Entonces fue a la cocina, cubrió el tupper con una película plástica y lo metió en el microondas. Bip, bip, bip: cinco minutos. Mientras pasaba el tiempo colgó la ropa lavada, puso agua para un café, fue al baño. Cuando los cinco minutos se cumplieron sacó el tupper y le quitó la película protectora. Ahora los fantasmitas parecían hechos de porcelana, con dos diminutos ojos negros pintados y el resto cubierto de barniz blanco.

Durante el fin de semana los vendería a dos pesos cada uno en la feria artesanal.

sábado, 3 de agosto de 2013

Las puertas del paraíso

[3/8/2003]


Sueño

[3/8/2003]

Soñé que quería ir a una exposición, una gran Feria como la del libro pero de otra cosa, no sé de qué. Subí a un taxi y le dije al conductor "A Toledo y Manila", que era la esquina de esa Buenos Aires onírica en que estaba el centro de exposiciones.

Anduvimos un buen rato. Mientras tanto, yo pensaba en el nuevo disco triple que acababan de grabar los Beatles, del que tenía un ejemplar en casa pero que por algún motivo todavía no había oído. Entonces el primero de los discos empezaba a sonar en el taxi, una canción de Lennon. Por un momento pensé que le había dado el disco al taxista, e incluso que no me lo iba a devolver, pero nada de eso, era la radio, y por la mitad del tema un locutor estúpido se puso a hablar de algo.

El reloj del taxi marcaba siete pesos con cuarenta y nueve cuando el taxista paró en la esquina de dos avenidas empedradas, con mucho tránsito, sobre la mano izquierda. El lugar me resultaba desconocido.

—¿Es acá? —pregunté.

—¿Qué cosa?

—La exposición.

—No —dijo el taxista, que parecía un poco distraído—, la verdad es que no.

—Bueno, no importa. Puedo caminar un poco.

—Pero más bien tendrá que tomar un colectivo —dijo el taxista, mirando hacia una serie de paradas que se divisaban sobre la otra avenida, a nuestra derecha.

—¿Cómo un colectivo? —protesté—. ¿Tan lejos estamos?

—Qué barrio éste —dijo el taxista, o algo así—. ¿Sabe que acá la gente tiene pocos CDs o DVDs?

—No, no lo sé —respondí—. Por favor, dígame dónde es la exposición.

El taxista, que debía tener unos sesenta años y el bigote bien negro, siguió hablando de algo que ya no recuerdo, así que me bajé. El taxi no era negro y amarillo, sino negro y rojo.

—Qué loco está este tipo —dije, cuando ya no podía oírme.

Caminé unos metros hasta la otra avenida y paré un segundo taxi. Era una especie de Ford Falcon muy viejo, muy bajo, con una visera enorme sobre el parabrisas. Me senté como siempre en el asiento trasero, pero por algún motivo el taxista estaba sentado junto a mí, y en realidad era el asiento delantero, un lugar muy cómodo, muy agradable, tanto como la charla del propio taxista, de la que no me quedó nada.

Dimos vueltas durante un largo rato antes de que me diera cuenta de que no le había dicho dónde íbamos.

—A la avenida Toledo —dije.

—¿Toledo y qué? —preguntó el taxista, y entonces comprendí que me había olvidado completamente del nombre de la otra calle.

—No sé. Voy a una exposición que está sobre Toledo.

—¿Qué exposición?

Pero eso tampoco lo sabía. ¿Y ahora qué?

—¿Es muy larga la avenida Toledo? —le pregunté al taxista, pensando en ir a una punta y recorrerla cuadra por cuadra hasta encontrar la exposición.

Pero el taxista hizo un gesto desalentador.

—¿Me puede decir algunos cruces principales? —dije ahora, esperando poder reconocer la calle que había olvidado.

El taxista se puso a pensar. Pero entonces yo estaba hablando por teléfono con una amiga, a quien acababa de contarle el problema y me insistía en que al menos tenía que saber de qué exposición se trataba. El teléfono era en realidad unos auriculares. La cabeza me daba vueltas con ideas para descubrir a dónde tenía que ir, pero nada parecía efectivo. Además, me estaba quedando sin pilas.

En realidad, los Beatles no habían grabado ningún disco nuevo.

viernes, 2 de agosto de 2013

El saquito

[2/8/2003]

En una mesa del tenedor libre que está un poco adelante y un poco a la izquierda de mí hay una chica más bien gordita, linda, con un escote rojo completamente abrumador, y sobre la prenda roja un saquito negro abierto. Está con su novio. Cuando él se levanta a buscar algo de comida, ella se cierra el saquito como una monja. Cuando el novio vuelve, asoma otra vez el abismo bordeado de rojo.

La patente del día

[2/8/2003]


jueves, 1 de agosto de 2013

Nuevas frases célebres

[1/8/2003]

Nuevas frases célebres, a veces mejores que las clásicas, surgen cuando se combina de a dos las preexistentes. Y no hablo del chiste fácil, la contradicción galopante, el surrealismo que acecha a la vuelta de la esquina.

Acabo de combinar sin mayor cuidado algunas de las muchas frases célebres que mi trabajo me exige coleccionar (para hacer sopas de letras y otros juegos con palabras), y como resultado, en pocos minutos, obtuve cosas que al menos merecen ser leídas:
  • El arte debería ser estar solo.
  • El futuro no es la matemática.
  • La exactitud no es humor enfermo.
  • La vida no es nada sin realidad.
  • El arte es mano siempre verbosa.
  • El cliente es el arte de lo posible.
  • El que habla siembra una pasión más viva que la amistad.
  • El amor sin admiración es el único acto soberano que nos queda.
  • El amor propio es carecer de mañana.
  • Hasta un paranoico es un juego.
  • El futuro es la estructura del futuro.
  • La puntualidad es sólo muerte.
  • Un idioma es un dialecto, y después viene la ética.
  • Uno no puede ser preciso, y esto es poesía.
  • El idioma francés es la peor forma de la tiranía.
  • No se ama menos un lugar con la ceguera de la vida misma.
  • Ser un poeta es un estado mucho más real que la tierra.
  • Perdonamos a otros cómo razonar.
  • La única felicidad me va a hacer vivir.
  • La soledad es la más variable de las reglas.

Mimetismo

[1/8/2003]

Un nuevo ejemplo de mimetismo en las playas argentinas



(También conocido como "mercado de pulgas de Mar del Plata".)

Al teléfono

[1/8/2003]

Al teléfono, pidiendo unas empanadas de carne, aclaro:

—Por favor, que no sean picantes.

Cuando llegan y las probamos, pican. Gabriel interpreta:

—Seguro que te entendió "que nos sean picantes".

miércoles, 31 de julio de 2013

Así

[31/7/2003]

Y así, sin grandilocuencia, sin nada tan bueno o tan malo, como una muerte entre sueños, se acaba el mes.

El campo neblinoso

[31/7/2003]

El lunes pasado volvíamos de Mar del Plata en medio de la niebla. Yo quería sacar fotos del campo neblinoso, pero no podía porque estaba manejando. Mi mujer se prestó a tomar dos o tres fotos, no cincuenta como yo esperaba. Entonces le di la cámara a Gabriel, con quien comparto esta tendencia a la exageración, y se puso a disparar desde el asiento de atrás con total felicidad. Sacó cerca de cien fotos, incluyendo su campera, la mía, un bolso, el asiento de adelante, el piso del auto, el techo y todo lo que había cerca además de parte de lo que no había. También, claro, el campo neblinoso, del que van cinco ejemplos aquí abajo, sin recortes ni retoques.






Inflación

[31/7/2003]


(Mar del Plata, 27/7/2003)

martes, 30 de julio de 2013

Varios lectores de la Mágica Web

[30/7/2003]

Varios lectores de la Mágica Web pidieron un weblog personal de Gabriel. Sin llegar a tanto, acabo de preparar esta página, que reúne los posts en los que la creatividad de mi hijo es protagonista. No se trata de posts sobre él, sino de él. Por el momento, son cincuenta y cuatro. ¡Pasen y vean!

(Es la primera vez que uso el sistema de "categorías" de Movable Type, el programa con que administro este sitio. Por ahora, "Gabriel" es la única categoría que existe, y por eso no pongo una lista en la columna de la izquierda, como es usual en los blogs. Tal vez en el futuro arme otras categorías para reunir ciertos posts que podrían ganar algo estando juntos.)

[30/7/2003]

Los posts de Gabriel, aquí en MW+X, tienen la etiqueta Gabriel.

Por otro lado, estaba convencido de haber redireccionado aquellas viejas páginas de categorías generadas por el Movable Type a las nuevas de WordPress, pero veo que no. En fin. Me da un poco de vergüenza tener links podridos (pero no tanta como para ir y arreglarlas ahora).

Bar

[30/7/2003]

El Barracuda, Belgrano y Corrientes, Mar del Plata



lunes, 29 de julio de 2013

Imaginar a los personajes

[29/7/2003]

Mientras leía Harry Potter and the Order of the Phoenix tuve serias dificultades para imaginarme a los personajes.

En buena medida fue por culpa de las películas y de la invasión multimedia que nos viene acosando desde hace un par de años. Demandó todo un esfuerzo librarme del bueno de Daniel Radcliffe y recuperar algo del Harry que me había imaginado antes, y debo admitir que, por ejemplo, me han quitado mi Hermione para siempre y la han reemplazado por Emma Watson. No me molesta tanto haber perdido mi Severus Snape o mi señor Filch, pero sí mi Minerva McGonagall o mi Albus Dumbledore. En cuanto a Ron, es un caso particular: Rupert Grint nunca respondió a mi propia versión del personaje, y ciertos datos de este nuevo libro parecen darme la razón. Pero donde estaba mi retrato de Ron ahora hay un vacío, y en mi mente el personaje ya no tiene cara.

No todo es culpa de Hollywood, sin embargo. Desde el primer libro de la serie veo a Harry y sus amigos como niños de once o doce años. Es más, mientras leo yo también soy un niño de once o doce años, tengo los ojos a un metro cuarenta del suelo, y los adultos parecen grandes, serios y poco dignos de confianza. Pero ahora Harry tiene quince. Sin duda es tan alto como la mayoría de sus profesoras y algunos de sus profesores, o más. Y ni hablar de Ron, que según Rowling parece haber crecido algunas pulgadas desde el año anterior. Racionalmente, entonces, el punto de vista de Harry y compañía está situado mucho más arriba, y los adultos ya no parecen tan grandes ni tan serios, aunque sigan siendo poco dignos de confianza. Racionalmente, insisto: en la fiebre de la lectura, mi representación interna consistía en un grupo de adolescentes medio enanos corriendo desaforados entre gente oscura y gigantesca. En ningún momento pude creer que Dolores Umbridge, malvada nueva, terrible y petisa, amenazara a Harry mirándolo desde abajo.

*

Tuve mi primer encontronazo fuerte con la traducción de Harry Potter al castellano. Fue en Mar del Plata, cuando empecé a leerle el primero de los libros a Gabriel. Es peor de lo que esperaba. Tropieza con las palabras. No tiene nada de la fluidez del original. Está plagada de "su" y "sus", cuando se sabe que hay que sustituirlos por "el", "la", "los", "las" cada vez que sea posible. Omite correctamente los pronombres personales, pero a veces un "he said" o un "she said" llevan alguna información adicional que hay que encontrar cómo presentar en castellano, y en esta traducción eso parece demasiado sutil. Y no hablemos de las metidas de pata, como cuando dice "equipo de televisión" en vez de, simplemente, "televisor".

Reconozco que Harry Potter es bastante difícil de traducir. Hay muchos juegos de palabras, guiños al lector. Los nombres de los personajes, sin ir más lejos, son la pesadilla de cualquier traductor. Tendría que haber un trabajo como el ya clásico de El señor de los anillos, donde Bilbo Baggins es para todos nosotros Bilbo Bolsón, y Treebeard nada menos que Bárbol. Pero nadie se ocupó de eso, nadie habrá pensado que valía la pena.

Me pregunto cuánto de la crítica que se ha hecho aquí sobre el estilo de Rowling se debe a los defectos de la traducción.

*

Ahopprrrtty

Parry Hotter

Happy Rotter

*

Excelente reseña del libro en The New York Times: 'Harry Potter and the Order of the Phoenix': Nobody Expects the Inquisition, por John Leonard.

El dios azteca de la arena

El dios azteca de la arena visita inesperadamente una playa del hemisferio sur.


Mar

[29/7/2003]


Ruido

[29/7/2003]

El auto hacía un ruido raro, así que lo llevé al mecánico. Pero dejó de hacerlo una cuadra antes de llegar. Ahora, de noche, acostado y con insomnio, vuelvo a oír el mismo ruido.

viernes, 26 de julio de 2013

Las Revueltas Potterianas

[26/7/2003]

Así como se ha dicho, metafóricamete, que el siglo XX comenzó con la Revolución Rusa de 1917, se puede afirmar que el siglo XXI tuvo su inicio fulminante con las Revueltas Potterianas de 2008.

A mediados de junio de ese año se publicó finalmente el último libro de la serie de Harry Potter. Rowling había afirmado repetidas veces que haría grandes revelaciones, que "el mundo se daría vuelta". Pero nadie había creido en la literalidad de sus expresiones. Cientos de millones de ejemplares llegaron a las librerías, cientos de millones de lectores (muchos de los cuales habían aprendido inglés exclusivamente para ese momento decisivo) se los llevaron a sus casas. Pocas luces se apagaron durante esa noche de lectura febril. Aquellos con husos horarios más adelantados tuvieron el privilegio de empezar primero. Pero en todas partes los más rápidos alcanzaron antes del amanecer la página 1273 (edición británica) o 1411 (edición estadounidense).

Las manifestaciones se iniciaron espontáneamente. En cada punto del planeta, a medida que el sol avanzaba y llegaban las primeras horas de la mañana, multitudes enardecidas se lanzaron a la calle. Los gobiernos cayeron como piezas de dominó, de este a oeste, a la velocidad de las horas del día. Ciertas instituciones desaparecieron en cuestión de minutos de la faz de la Tierra. Otras fueron creadas con la misma velocidad. La gravedad de los hechos que se habían ocultado durante tanto tiempo, y que Rowling, en su carácter de Autoridad Más Confiable del Mundo, develaba al fin, arrastró a la gente más pacífica a actos de violencia inconcebibles sólo un día antes.

Fue una semana como no hubo otra en la historia de la humanidad. El mundo que emergió después se parecía muy poco al anterior. El siglo XXI, ahora sí plenamente, había llegado para quedarse.

[26/7/2013]

Por si no quedara claro, escribí lo de arriba varios años antes de que J.K. Rowling llegara al último libro.

miércoles, 24 de julio de 2013

El logo de Shell

[24/7/2003]

El logo de Shell adquiere un nuevo significado

Yo: —Vamos a parar allá, donde está el cartel amarillo.

Gabriel: —¿Cuál? ¿El de las papas fritas?

lunes, 22 de julio de 2013

Cuando tengo tos

[22/7/2003]

Cuando tengo tos, como ahora, me vuelven las ganas de fumar. Dejé hace ocho años, pero todavía recuerdo el efecto especial del cigarrillo mezclado con la tos. Una bocanada breve, tensa, un esfuerzo para que el humo se quedara adentro durante un par de segundos y, sobre todo, para poder exhalarlo antes de toser otra vez, porque toser con humo en los pulmones no era agradable. Después, o antes, un gusto a flema nicotínica, sobre todo a primera hora del día (y tal vez por eso el deseo de fumar vuelva en este momento, tan temprano por la mañana).

El fenómeno es igual a lo que ocurre con el olfato, cuando un olor repentino nos recuerda algo vivido años atrás. Hace unos minutos, ya frente a la computadora, tosí un poco, sentí ese dolorcito en el pecho, y me vino a la mente, como una foto superpuesta a la realidad, el acto de ponerme un cigarrillo en la boca, acercar el encendedor y prenderlo. Parecía que lo hubiera hecho ayer, y entonces ¿por qué no podía hacerlo también hoy?

Normalmente ya no pienso en fumar. Sólo en situaciones extremas.

domingo, 21 de julio de 2013

Undercover

[21/7/2003]

(La patente del día.)


Nota administrativa

[21/7/2003]

El servidor donde se aloja este weblog (probablemente en algún rincón bajo las escaleras, o en el sótano, o tras la escobilla del baño) estuvo andando mal y no se podía comentar (ni yo podía postear). Nuestras fuentes aseguran que a pesar de los rumores no se trata de un fenómeno de censura. Ni de cisura. Ni de locura. Ahora anda de vuelta.

Actualización del martes a las 7.30 de la mañana: hasta hace un minuto andaba mal otra vez. No sé qué pasa. Creo que movieron la Mágica Web del servidor que estaba en el baño de servicio al que tienen detrás de la cucha del perro de al lado, que por otra parte es un pichicho encantador, pero no saben cómo se enoja cuando no le dan de comer algunas sobras.

sábado, 20 de julio de 2013

GNU

[20/7/2003]

Según Microsoft, la licencia GNU es vírica.

Según Susanne, la empresa Microsoft es bacteriana.

viernes, 19 de julio de 2013

Diez días en la vida de una cartelera publicitaria

[19/7/2003]

8 de julio, 12.30




10 de julio, 12.30




11 de julio, 12.30



12 de julio, 12.30



13 de julio, 13.30



14 de julio, 12.30



15 de julio, 12.30



16 de julio, 12.30



17 de julio, 12.30



18 de julio, 12.30


martes, 16 de julio de 2013

La patente del día

[16/7/2003]


Pared

[16/7/2003]


Gato

[16/7/2003]

Gabriel dibujó un gato que parece hecho de guantes.


La verdad

[16/7/2003]

Es en esa línea del piso donde está la verdad, no en otra parte. Se equivocan quienes buscan junto a la pared, donde quedó el zapato, o al pie de la cama, donde cayeron los anteojos. Otros rastros son incluso posteriores, como la llave torcida en la puerta del placard, resultado del tropiezo de un enfermero, o el velador caído, que fue a parar al suelo cuando el mismo enfermero, tratando de no caerse del todo, acabó enganchando una pierna en el cable eléctrico. Y los hay anteriores, muy anteriores, como el vidrio rajado en la ventana, el fragmento de zócalo faltante, y el libro abierto, con el lomo hacia arriba, que apareció en el rincón, bajo la silla. También tratan de asociar al hecho la frase escrita con letra casi ilegible en la pared, sobre la cama, cerca del techo, aunque nadie haya podido explicarla. O la cucaracha muerta mucho tiempo atrás que apareció entre las sábanas. O la mancha de sangre fresca de la media izquierda, no asociada a ninguna herida. O el gato que salió corriendo de abajo de la cama cuando la policía echó abajo la puerta. Mucha lupa, mucho análisis, mucho informe escrito torpemente en una máquina de oficina gris con tubos fluorescentes, pero dejan de lado lo obvio, la línea entre estas dos baldosas, la que está floja y la que tiene una esquina partida. Ahí golpeó la cabeza.

domingo, 14 de julio de 2013

Por 2

[14/7/2003]


Aprovechamiento

[14/7/2003]

Aprovechamiento extremo de los recursos disponibles para amplificar el propio mensaje
o
Alguien muy gracioso anduvo por la avenida Crámer


Puñetazos

[14/7/2003]

Cuando llegaba del trabajo, siempre a la misma hora de la tarde, siempre en el mismo lugar, siempre con la misma intensidad, daba un puñetazo en este lugar de la pared.

Acá, en la zona que ahora está marcada con un círculo de tiza. Pueden ver las marcas que fue dejando.

Abría la puerta, entraba al departamento, cerraba la puerta, daba media vuelta y pegaba el puñetazo en la pared, con la mano bien apretada, un poco de costado, martillando con el lado del meñique que es el que menos duele pero el que produce el ruido más satisfactorio. Siempre a la misma hora de la tarde, siempre en el mismo lugar, siempre con la misma intensidad.

Hagan la prueba, si quieren. No dentro del círculo sino más allá, a la derecha, donde la pared está limpia. ¿Ven el resultado? ¿Lo oyen? Es una buena descarga.

Así iba dejando pequeños rastros de grasa, de sudor, de la tinta del diario que había leído unas horas antes. Las huellas que poco a poco formaron esta nube negra que podemos ver. Si analizáramos la nube al microscopio seguramente encontraríamos un método para contar los días, las semanas, los meses, los años en que repitió el ritual, desde que empezó a trabajar hasta la crisis. Siempre a la misma hora de la tarde, siempre en el mismo lugar, siempre con la misma intensidad. También podríamos interrogar a los vecinos, preguntarles si usaban el ruido del golpe para poner en hora los relojes.

Pero esas pesquisas no interesaron a la policía ni al juez, y nosotros no llegaremos a hacerlas. El tribunal dio permiso al dueño del departamento para que lo vuelva a alquilar. Esta tarde vendrán a pintar la pared, y ya no quedarán vestigios de la persona que hoy nos ocupa.

¿Poca perspicacia?

[14/7/2003]

"Hace ya un tiempo que están circulando mensajes de correo electrónico cuyo texto viene en formato JPG", dice hoy un artículo de La Nación Line. "Usted dirá que ésa es una extensión de imágenes digitales, no de texto.

"(...) ¿Cree que es un disparate? Por supuesto que lo es, pero -para que no queden dudas- desmenucemos los motivos por los que enviar texto en formato JPG le complica la vida no sólo al remitente y al destinatario, sino a todos los demás usuarios de Internet."

El columnista (que firma Ariel Torres y también, en la misma página, Eduardo Dahl) sigue y sigue con el tema, muy sorprendido por el trabajo que se toma el emisor del mensaje. Aparentemente no se da cuenta de lo más obvio: se trata de otro truco de los spammers. Los filtros antispam no pueden analizar una imagen del mismo modo que un texto, y por eso los spammers han decidido usar imágenes. Lo veo muchas veces por día en mi Inbox. Más aún: esas imágenes suelen estar en algún servidor, no incluidas en el mensaje, de manera que con sólo ver el spam en cuestión hacemos un llamado al servidor y mostramos que nuestra dirección de email es válida.

¿Alguien le puede contar esto a Torres-Dahl?

[14/7/2013]

Ahora el artículo está acá. Con el tiempo, mi observación se fue haciendo más y más obvia. Lo triste, hoy, es que muchas gacetillas "legítimas", de espectáculos, presentaciones de libros, y toda clase de afines, vienen en jpg. Los llaman "flyers" ("volantes", pero en inglés que queda fino), y los hacen diseñadores. A quienes los mandan les encantan porque se ven bonitos. A quienes los recibimos no tanto (y no entiendo por qué no se dan cuenta quienes los mandan, porque seguro que también los reciben). Y ni que hablar cuando uno quiere reproducir datos en otro lado para difundirlos: fecha, lugar, nombre del evento, todo se convierte en un mal karma en forma de tipeo.

sábado, 13 de julio de 2013

Graffiti

[13/7/2003]



Está en una pared de la calle Echeverría, entre Crámer y Vidal, en el barrio de Belgrano. Como muchos otros graffiti (si es que también se los llama graffiti cuando no dicen una frase ingeniosa), es una obra de arte. Además, parece la firma de un artista, un Fern que tambien podría emplear las paredes de algún centro cultural o un museo para sus producciones futuras. (Si es que no lo está haciendo ya.)

OK

[13/7/2003]

No deja de ser curioso que OK tenga un significado más o menos opuesto a KO.

Sería aún más curioso un idioma en el que "sí" se dijera "on", "blanco" fuera "orgen"; "joven", "ojeiv"; "siempre", "acnun"; "par", "non" (epa, aquí hay un problema).

Harry Potter and the Order of the Phoenix

[13/7/2003]

Ayer llegó nuestro ejemplar de Harry Potter and the Order of the Phoenix. Soy uno de los millones que lo encargaron en Amazon antes de la fecha de salida (el link lleva a la página del libro en Amazon UK; versión para adultos, que sólo se diferencia de la versión para niños por la tapa).

Salió caro, pero no tanto como uno se podía imaginar. Veinte euros, contando el transporte. Menos de diez centavos argentinos la página (para las 766 páginas que trae). Y considerando que no seremos menos de tres quienes lo leamos (Gabriel todavía no, al menos en inglés, pero hay uno o más amigos que aceptarán encantados el préstamo), podemos hablar de tres centavos por página por lector. Una ganga.

Todavía no lo empecé. Estoy terminando El perfume, de Patrick Süskind. Creo que lo voy a empezar mañana. Hablé con mi mujer, y quedamos en que me toca el primer turno.

Lo primero que se ve es que resulta un verdadero ladrillo. Lo segundo, que Rowling ha recorrido un largo camino: de firmar con las iniciales J. K. el primer libro para que no se supiera que era una mujer, ha llegado a ocupar toda la contratapa con su foto (blanco y negro, remera, saquito de hilo, jeans, los ojos tristes de siempre, ante una biblioteca en la que se distingue, entre otros, a Freud).

Ante una reunión multitudinaria con sus fans, Rowling dijo algo gracioso: "Esto es lo más cerca que jamás me sentiré de ser una Beatle." Pero es que Rowling ya es una Beatle, es un fenómeno como los Beatles. Y además de que sus libros son maravillosos, me siento muy feliz de estar entre los rowlingmaníacos.

Los críticos suelen hablar de una excelente narradora "no literaria", para emparentarla con los Dumas, Verne, Salgari, Doyle y unos cuantos de SF que hicieron mejores nuestras primeras lecturas. Y tienen razón. Pero como con los Beatles y la música, vale la pena preguntarse por dónde pasa la verdadera literatura. La situación en la alta literatura no es tan grave como con la música culta contemporánea, ni mucho menos, pero lo que hace Rowling está tan cerca como se pueda pedir de lo mejor que hay hoy en día entre las tapas de un libro.

OK, ya está. Ahora pueden empezar a tirar piedras.

El regreso de las fotos movidas

[13/7/2003]











miércoles, 10 de julio de 2013

Tres de las cosas que odio

[10/7/2003]
  1. Las canillas que tras lanzar un chorro saludable van languideciendo de a poco, hasta escupir un hilito de algo parecido a baba que jamás va a alcanzar para mantener el calefón encendido. Tengo una así en el baño. No era así cuando nos mudamos. No sé a quién reclamar por la estafa.
  2. El fierrito que está en el alféizar de la ventana del dormitorio, que impide a la persiana bajar normalmente. Para que cierre del todo tengo que bajarla casi hasta el final, abrir la ventana (con el frío que hace), y mientras con la mano izquierda empujo la persiana hacia afuera, maniobrar con la derecha en la cinta hasta que todo se oscurezca como corresponde.
  3. Haber olvidado la tercera. Eran tres, estoy seguro. Las tenía bien claras en la cabeza, porque las experimenté hace un rato. Así que ahora la tercera es mi memoria, estos agujeros que aparecen repentinamente y que dejan un gusto a remedio vencido.

martes, 9 de julio de 2013

Bar

[9/7/2003]


Segisberto y Gustaquio

[9/7/2003]

Segisberto y Gustaquio llevan una vida plena de satisfacciones. Cada uno dedica su tiempo a molestar al otro, y la mayoría de las veces obtiene éxitos resonantes. Con lo cual ambos son más felices que si se ignoraran mutuamente.

lunes, 8 de julio de 2013

¿Te comerías una cucaracha por un millón de dólares?

[8/7/2003]

¿Te comerías una cucaracha por un millón de dólares?

Desde chico estoy fascinado por esa pregunta. Vuelve y vuelve, periódicamente, como si de veras tuviera que tomar la decisión. Y cada vez me resulta más difícil responder, como si las barreras culturales que condicionan mi mente se hicieran más fuertes con el tiempo. (Aunque también es cierto que un millón de dólares, hoy, no es lo mismo que cuando yo era chico.)

Sueño

[8/7/2003]

Me pregunto si mi peor enemigo también soñará que tomamos el té juntos mientras charlamos de literatura.

domingo, 7 de julio de 2013

Cocodrilos

[7/7/2003]

Y ahora llegan cuatro cocodrilos gigantes que atacan a dentelladas las columnas del templo. Tras el altar, la gran escultura del dios de la lechuga tiembla y se libera del polvo acumulado durante siglos. El ojo del dios se enciende y lanza un rayo verde lechuga que se mezcla con el verde cocodrilo y convierte a las cuatro bestias en esmeraldas vivientes. Un mercader que pasa por ahí ordena a sus esclavos que roben las esmeraldas y las lleven al buque. Más tarde, en alta mar, fuera del alcance del dios de la lechuga, los cocodrilos volverán a atacar.

Mientras tanto, mejor me voy a dormir.

Mundo en rodajas

[7/7/2003]